@Emilienko Cómo convertirse en entrenador Pokémon

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¡Hola niños! Soy… ¡Coco! Y hoy vamos a aprender cómo usar el ascensor del hospital.

Los ascensores tienen dos botones. Uno es una flecha hacia arriba, que sirve para ir a los pisos de arriba. Otro es una flecha hacia abajo, que sirve para ir a los pisos de abajo.

Si queremos ir hacia arriba, hay que pulsar el botón con la flecha hacia arriba; mientras que si queremos ir hacia abajo, hay que pulsar el botón con la flecha hacia abajo.

No hay que pulsar los dos botones. Sólo hay que pulsar uno. Si le damos a los dos botones, el ascensor hace más paradas de las necesarias y Coco y los amigos de Coco tardamos más tiempo en llegar a nuestra planta.

Pero a veces, hay gente que quiere ir hacia arriba y gente que quiere ir hacia abajo. Si pasa esto, cuando el ascensor se abra sólo se montarán las personas que vayan en el mismo sentido que el ascensor. Si el ascensor sube, sólo se montan los que quieren subir. Si el ascensor baja, sólo se montan los que quieren bajar. Esto también ahorra tiempo y no sólo tiempo. Coco sabe que así también se ahorra energía, porque el ascensor no tiene que subir tanto peso.

¡Coger ascensores así sí que es divertido!

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Capítulo 2×10

Gran parte de la vida es consecuencia de las decisiones, pero otra parte nada despreciable es el resultado de decisiones tomadas al azar. En aquella altura del mapa, el camino se bifurcaba a izquierda y derecha; y yo me decidí por la izquierda sin tener muy claro que aquel camino fuera mejor que el otro. En efecto, ambas sendas tenían el mismo aspecto: tierra yerma y árboles adaptados a la sequedad del entorno.

Según el plano de la zona, tras cruzar un puente de madera que sorteaba un pobre arroyo, debía encontrarse un caserón de gestión de datos de Pokémon. Como sabe cualquier entrenador, por cuestiones de seguridad, el número máximo de Pokémon con los que se puede viajar es de seis. El resto de Pokémon que se tengan, deben ser convertidos en código de programación y almacenados en ordenadores. Desde estos ordenadores, un Pokémon puede ser recuperado en cualquier momento, siempre que no se lleven encima más de seis.

En cada región del mundo Pokémon, existen caserones destinados a almacenar los millones de Pokémon que poseen los entrenadores de la zona. Estos caserones tienen el aspecto de casas normales, pero en su interior existen servidores de datos para que cada entrenador pueda recuperar a su Pokémon desde cualquier ordenador.

La encargada de gestión de datos de Hoenn se llama Aredia. Sin embargo, cuando entré en su casa, no era Aredia quien custodiaba los datos; sino un chico del sur llamado Fidel.

Fidel era conocido en la comunidad de entrenadores por su habilidad en los combates on-line. Había perfeccionado una estrategia ofensiva consistente en llenar de espinas la cancha de combate con sus Pokémon y, tras esto, generar fuertes vientos en el campo que forzaran a los Pokémon rivales a moverse por el terreno, clavándose las espinas del suelo y debilitándose. Pero no era este el motivo por el que Fidel se había hecho conocido, sino porque sabía como generar un Pokémon de la nada, escribiendo su código de programación en un ordenador. Tras haberlo escrito, tan sólo había que ir a recuperarlo para obtener un Pokémon de carne y hueso.

No me dijo ni hola; sólo me preguntó.

-¿No llevarás encima a algún Pokémon de primera generación, verdad?
-Siempre llevo encima a mis Pokémon de primera generación.

Los entrenadores más veteranos, los que empezamos a jugar en la década de los noventa, fuimos castigados con una ley llamada “Ley de incompatibilidad de trasvase“.

Según esta ley, los Pokémon de primera y segunda generación no pueden ser trasvasados a la tercera ni a ninguna de las posteriores. Actualmente, la quinta generación de Pokémon, que es la que se utiliza en los torneos oficiales, admite Pokémon de la tercera, la cuarta y la quinta generación; pero los Pokémon de primera y segunda deben ser abandonados para no poder ser utilizados nunca más.

Mis pokémon de primera generación son una reliquia en un viejo cartucho de GameBoy que ya no puede utilizarse en modo multijugador.

-¿Qué haces?
-Se llama máquina 1A5. Acabo de perfeccionarla y está a punto para ser utilizada.
-¿Para qué sirve?
-Sirve para transformar Pokémon de primera generación en pokémon de quinta generación. Lee el código de programación de ese Pokémon viejo y lo renueva para que pueda ser utilizado en los combates actuales.

No pude aguantar las ganas de revivir a mis viejos pokémon monocromos. Introduje mi cartucho de Pokemon Amarillo en la máquina y, después de años de inactividad, apareció Fearing, mi viejo Fearow, dispuesto para jugar de nuevo en las plataformas actuales.


A continuación se explica el funcionamiento de la máquina 1A5 para los entrenadores que deseen revivir a sus viejos pokémon. Aviso de que requiere conocimientos básicos de mecánica Pokémon.

1. Calcular a partir del valor de especial de un pokémon de Primera Generación, el valor de ataque especial y defensa especial que tendría en la quinta generación. El cálculo se simplifica utilizando los stats base de estas tres características y haciendo reglas de tres. Los stats base de la primera generación pueden ser encontrados en viejas Pokédex que aún contengan datos antiguos, como la de Pokémon Dungeon. Una vez que se conocen los tres valores base, se realizan reglas de tres que permitan el cálculo de las nuevas variables.

Queremos transportar de la primera generación a la quinta a mi Tangela, que se encuentra en nivel 51. El valor de especial de mi Tangela es de 129 puntos. El valor base de especial de un Tangela es de 100 puntos; el valor base de ataque especial de 100 puntos y el valor base de defensa especial de sólo 40 puntos. Por tanto, los valores totales de ataque especial y defensa especial realizando reglas de tres para mi Tangela serían de 129 puntos y 52 puntos aproximadamente. Dichos valores pueden consultarse en la vieja Pokédex de Pokémon Dungeon.

2. Calcular los IVs del Pokémon. Para ello utilizaremos la calculadora de IVs de Pokéxperto. Para usar dicha calculadora, hay que seleccionar el Pokémon, el nivel en el que está y asignarle una naturaleza a nuestro antojo (en la primera generación los Pokémon no tenían naturaleza). Tras esto, hay que introducir los valores de las estadísticas de nuestro Pokémon (las que aparezcan en el juego de GameBoy) y los EVs del Pokémon. Como seguramente desconozcamos los EVs, asumiremos que éstos han sido repartidos homogéneamente y que cada característica posee 85 EVs de valor. Tras esto calculamos los IVs.

3. Ahora necesitamos el Programa PokéGen, que puede ser descargado desde este enlace. Este programa se ejecuta bajo Windows y sirve para crear Pokémon a nuestro antojo. No hay versión para Mac, aunque se ejecuta sin problemas bajo Wine (no bajo Parallels). Cuando se cree el Pokémon, hay que ser especialmente cuidadoso en que el origen del Pokémon sea coherente con el nivel del mismo y con la zona en la que fue encontrado.

En el caso de mi Tangela, lo programaremos diciendo que proviene del juego Verde Hoja, en Kanto, y que fue encontrado a nivel 17. En el juego original de Verde Hoja existen, efectivamente, Tangela salvajes en Kanto que pueden ser capturados a nivel 17.

4. Calcular una PID (Pokémon ID) válida para el Pokémon. Para ello, iremos a la pestaña de PokéGen llamada Principal y le pediremos al programa que nos la calcule usando el botón que aparece junto al cuadro de diálogo. Es posible que el programa tenga que modificar alguno de los IVs que habíamos calculado con la calculadora de Pokéxperto. Una vez que tengamos una ID, guardamos el Pokémon en una carpeta.

5. El último paso es entrar en Pokécheck. Pokécheck es un servicio Pokémon en el que nos abriremos una cuenta gratuita y subiremos el Pokémon que habíamos creado y guardado con PokéGen. Lo primero que hay que realizar con Pokécheck es un análisis de legalidad del Pokémon para ver si existen errores en el Pokémon que hemos generado con PokéGen.

Si no existen errores, seguimos las instrucciones de Pokécheck y cambiamos la DNS que usa el juego de Pokémon Blanco y Negro para conectarse a internet. Tras haberlo hecho, la próxima vez que entremos a la GTS recibiremos una Pokéball, dentro de la cual aparece nuestro ansiado Pokémon de primera generación, pero actualizado para la quinta.

PD: No estaría de más comprobar que el pokémon no está corrupto. Para ello sólo hay que entrar en el Emparejamiento Aleatorio por Internet del juego. Si nos deja entrar y comienza a buscar contrincantes, el Pokémon funciona a la perfección.

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“Si los niños ven que sus padres gastan parte de su sueldo en sus libros de texto, aprenderán desde pequeños que es necesario invertir en su propia educación.”

Sé que esta afirmación es falsa por dos motivos: el primero de ellos es que mi generación, que debía pagar por sus libros de texto, no tiene una gran sensibilidad hacia la propia inversión en educación; el segundo, que en los países con mejor nivel educativo, los libros son gratuítos. Sin embargo, sigo aferrándome a ella.

El último libro de texto que compré me costó cien euros y pico. No entendí este gasto como un despilfarro, sino como una inversión en mi propia educación. Creo que está bien destinar parte del presupuesto doméstico a la educación. También creo que es una buena medida de concienciación acerca de esta necesidad que los libros de texto supongan una inversión a las familias cada mes de septiembre. Estoy a favor de este copago en educación porque se puede entender que tiene un transfondo y una intención instructiva.

Pero estoy en contra del famoso euro sanitario.

-¿Eso es porque crees que la inversión en salud, a diferencia de la inversión en educación, no debe ser parte del presupuesto doméstico?
-No, no es eso; la salud debería ser parte del presupuesto doméstico.
-Entonces, ¿es porque crees que el euro sanitario es una medida disuasoria? ¿Acaso el precio de un libro no es una medida disuasoria?
-Es cierto, ambas disuaden, pero…
-…¿crees que el copago sanitario hará que los pacientes acudan en estadíos más avanzados de su enfermedad y esto saldrá a la larga más caro? ¿Acaso no es igual de caro que la población no esté bien educada porque no estudia por el precio de los libros?
-Tampoco.
-Sin embargo, ambos copagos tienen algo en común.
-¿El qué?
-Dos cosas. La primera: que ambas son medidas recaudatorias con fines supuestamente educativos para la población, al aumentar la responsabilidad individual y disminuir la del Estado.
-¿Y la segunda?
-Que la evidencia disponible no ha demostrado claramente que cumplan ese tan supuestamente bienintencionado fin.